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sábado, 7 de enero de 2017

Setares

Hoy, en la primera entrada "seria" del año, hablaremos sobre Setares, un pueblecito minero abandonado situado cerca de Otañes y de Baltezana, en el municipio de Castro Urdiales. Existe otro poblado del mismo tipo por ahí, también abandonado, llamado Camposquerra.

Empezaré explicando la historia, después diré cómo se llega al lugar, y por último, vendrán las imágenes.

El poblado minero, creado a finales del siglo XIX, llegó a tener unas 50 edificaciones, aunque actualmente solo podemos adivinar la planta de unas 20. El edificio más importante era uno que hacía las veces de escuela e iglesia. Junto a ese edificio se construyó un frontón, que actualmente es lo que mejor conservado está. Setares también tenía servicios sanitarios y más de un bar. He leído que también tenía equipo de fútbol formado por mineros, algo que me extraña porque por ahí no hay ningún terreno adecuado para montar un campo. Lo que igual sí que tenía era bolera. Celebraba sus fiestas patronales el 4 de diciembre (Santa Bárbara), y el 5 de agosto, (la Virgen de las Nieves). Esta última también se celebra en Porcieda.

En el año 1900 vivían en Setares casi 1.500 personas (la mayor población de su historia, formada por mineros y sus familias). A mediados del siglo XX comenzó el declive en las explotaciones por muchas razones, pero principalmente por la falta de mineral férrico que llevó a la empresa encargada de las minas a ir perdiendo poco a poco ingresos, lo que trajo despidos masivos. La Compañía Minera de Setares (constituida en 1886), desapareció en 1965. El pueblo, que por entonces había reducido su población a solamente 200 habitantes, empezó a despoblarse definitivamente. La mayoría de los mineros se fueron a trabajar a minas de Vizcaya. Para finales de la década de los 60, el lugar ya no tenía ningún habitante.

Las explotaciones más importantes por la zona eran las minas Ceferina y Anita, aunque existieron varias más, hoy todas cerradas. La mina Ceferina, a finales del siglo XIX, producía una media de 150.000 toneladas (150 millones de kilos) de mineral anuales (12.500 al mes y 400 al día). Todo ese mineral de hierro iba a parar al cercano cargadero de Dícido, donde se cargaba en barcos mercantes para su distribución por diferentes puertos de la costa cantábrica, aunque normalmente iba para País Vasco.

En Setares y alrededores se produjeron varios sucesos trágicos que acabaron hasta con muertos a finales del siglo XIX y principios del XX, en ocasiones causados por enfrentamientos entre huelguistas mineros y cuerpos de seguridad. No le faltan tampoco historias de fenómenos paranormales, como un supuesto avistamiento de la Santa Compaña.

Ahora diré cómo se llega, y atención a la explicación porque puede resultar difícil pillarlo.

La CA-523, carretera por la que iremos, discurre entre Ontón y Otañes, pasando por Baltezana. Recomiendo ir por la parte de Ontón y de Baltezana, ya que a casi tres kilómetros de ese último pueblo está el lugar en el que debemos dejar el coche. Se trata de una casa blanca junto a la que hay espacio para aparcar el vehículo. De ahí sale un camino que tira para el monte. Pues bien, ese camino, (que en realidad es una pista forestal) es la subida a Setares. Sugiero este recorrido porque para ir a Castro se suele ir por la A-8, y queda más cerca ir hacia la casita blanca por Baltezana que por Otañes, aunque si queremos ir por este último pueblo, lo que hay que hacer es tomar la CA-523 a la salida de la localidad, y a dos kilómetros y medio llegamos a la mencionada casa. Tanto por un lado como por el otro hay varias curvas bastante cerradas.

Y dicho todo esto, creo que ya podemos ponernos con las fotos.
Setares en los años 60.
Empezamos con una imagen de Setares de los 60, probablemente de finales de la década. Las casucas estaban en mejor estado que ahora, quitando la que tenemos en primer plano que actualmente estará en un estado más bien parecido, (si sigue existiendo). La fotografía es de esta web.


Primer tramo de la ruta.
Casi toda la ruta es una bonita pista que discurre por un eucaliptal. Tiene un poco menos de un kilómetro y es muy sencilla.


Baltezana, la autovía y el mar.
Cuando ya hemos pasado la mitad de la ruta empezamos a ver buenos paisajes, como el de la foto superior (Baltezana, la A-8 y el Cantábrico).


La primera casa que nos encontramos.

Muy poco después nos encontramos con la primera ruina, un edificio del que quedan dos paredes con los huecos de un par de ventanas. Las demás construcciones del poblado no están en mejor estado, sino todo lo contrario.

Un poco más adelante hay un paso canadiense, y lo siguiente de lo que nos enteramos es que hemos llegado a Setares.


Primera impresión que nos llevamos del lugar.

Nada más llegar a las primeras construcciones, vemos un camino a la izquierda que baja. Pues bien, ese camino va al lugar en el que existió un plano inclinado, del cual ya no queda nada, por lo que no recomiendo bajar.


Casas en ruinas.
Un muro de la escuela/iglesia y el frontón.
Al principio del antiguo poblado minero se alza una esquina de un edificio: la escuela/iglesia. Detrás está el frontón que ya cité al principio. ¡No se darían ahí pocos pelotazos! Es digno de mención que en ese frontón está el único grafiti que hay en todo el pueblo. Es curioso porque en todo lugar abandonado hay unos cuantos. Quizás esto se deba a que el despoblado está demasiado lejos para que la gente suba a pintar los muros de piedra de las casas de ese pueblecito. Creo que aquí se juegan partidas de paintball, pero no lo aseguro, ya que no se ven impactos de bolitas multicolores por ninguna pared.

Las casucas que hubo por aquí estaban construidas a base de muros de mampostería, en algunas ocasiones enfoscada, aunque en algunas paredes podemos ver también ladrillo macizo. La estructura de los inmuebles era de madera, (todavía sobrevive alguna viga), y el tejado era de teja árabe sobre ripia, normalmente a dos aguas. Las casas poseían planta baja, primer piso y en escasas ocasiones desván. De todo eso solo permanecen en pie parte de los muros perimetrales.
Los talleres de ferrocarril.
Un poco más abajo nos topamos con un edificio del que resiste parte de su estructura de madera y que funcionó como talleres de ferrocarril. Junto a él permanecen en pie un par de postes eléctricos o de teléfono. Uno de ellos se ve en la imagen anterior. Si seguimos por ese camino llegamos a las ruinas de otras dos casas, que como le pasa al resto de casas del poblado, están invadidas por zarzas.

Y esta entrada concluye aquí. Setares es, al igual que muchos lugares en Cantabria, parte del patrimonio desconocido que algún día desaparecerá, porque cuando queramos evitarlo, será demasiado tarde...

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2 comentarios:

  1. Hola. Gracias por descubrirnos otro rincón poco conocido de la Tierruca en un artículo muy interesante. En la dirección que te pongo a continuación tienes información sobre las minas y el ferrocarril minero que citas en el artículo:

    http://www.spanishrailway.com/2012/03/27/ferrocarril-de-la-compania-minera-de-setares/

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    Respuestas
    1. Hola. Gracias a ti por visitar el blog y por darme a conocer esa página con cosas sobre Setares. No la encontré cuando estaba buscando información sobre el tema principal de esta entrada. La leeré y puede que actualice el artículo si encuentro algo interesante.

      ¡Saludos!

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