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viernes, 30 de septiembre de 2016

Porcieda

Hoy, tras más de un mes de parón, hablaremos sobre Porcieda, un pueblo abandonado que hay en Liébana y uno de los 15 que existen en nuestra Comunidad Autónoma.

Llegar hasta ahí no es difícil. Hay que pasar Potes y tomar una salida en Naroba por la N-621 que nos llevará a los pueblos de Tudes, Tollo y Barrio de Abajo. En nuestro caso hay que seguir para arriba hasta Tudes, donde muere la carretera. En ese pueblo, que fue galardonado con el premio Pueblo de Cantabria en 2010, se puede aparcar. De ahí sale una ruta que nos llevará hasta Porcieda. Dicha ruta, que está bien señalizada, se puede hacer a pie, a caballo, en bici o en todoterreno. Tiene poco más de un kilómetro y es muy bonita, sobre todo por el paisaje, con los Picos de Europa siempre presentes, pero si el día está soleado te da a ratos el sol en toda la cabeza. No hay muchas cuestas, y las que hay son cortas y de poca pendiente, lo que la convierte en una senda bastante sencilla y amena.

 Indicación de la ruta en Tudes.
El nombre de Porcieda es curioso. A mí me suena a "puerco", es decir, a ganado porcino. Probablemente, antaño, era un lugar en el que había unas cuantas explotaciones de cerdos. Aun quedan allí algunas cuadras abandonadas, típico de un pueblo que, cuando estuvo habitado, vivía de la ganadería.
Parte del camino a Porcieda.
 Ermita de Nuestra Señora de las Nieves.
Una vez que llegamos a la aldea, deshabitada desde hace más de 20 años, nos encontramos unos carteles informativos y la ermita barroca de Nuestra Señora de las Nieves, la edificación más destacada del despoblado y de las pocas que están en un estado de conservación bueno. Aquí se celebra una romería con gran tradición cada 5 de agosto. Se construyó en 1752, aunque con más anterioridad existió otra por la zona bajo la misma advocación.

El pueblo lo conforman aproximadamente doce inmuebles contando la ermita, de los que dos o tres no tienen tejado y unos seis o siete están en un estado un poco mejor, pero nada positivo. Otros dos o tres, entre ellos la ermita, aun están más o menos bien. En total, lo que es el casco "urbano" de esta localidad abandonada perteneciente al municipio de Vega de Liébana lo forman unos 3.000 metros cuadrados. 

El lugar se vende por una cantidad de entre 1 y 1,5 millones de euros. Sus propietarios, que residen en Santander, son la familia Camacho. La inmobiliaria Mikeli quiere construir ahí 45 viviendas rurales aprovechando las construcciones existentes. Si pasa eso seguro que fastidian el sitio, que es bien bonito; pero si no progresa el proyecto, la localidad desaparecerá. Otro proyecto sobre su futuro es el de convertirlo en un centro de interpretación sobre los maquis, que se refugiaron en el pueblo después de la Guerra Civil.

 La plaza.
Un poco más adelante de la ermita y al pasar un edificio típico de la zona estaremos en la plaza del pueblo, (que tiene cinco casas, una fuente seca y hasta un cartel en el que pone Bar a 1 kilómetro señalando la ruta que va a Tudes), donde se celebraban fiestas y otros acontecimientos locales, pero de eso ha pasado ya mucho tiempo. Es en la plaza donde podemos encontrar arquitectura tradicional cántabra, típica de los siglos XVIII y XIX, con edificaciones de piedra cubierta con adobe, de dos plantas, con balcón o solana en la segunda, poyos junto a la puerta y cubierta de teja árabe sobre ripia con piedras en el tejado para que el viento no se lleve las tejas. En otras zonas del pueblo podemos encontrar pajares, cuadras...

Arquitectura tradicional en la plaza.
Algunas construcciones han sido rehabilitadas, pero o bien lo hicieron mal o se quedaron a la mitad.

Al pueblo, cuya primera referencia data del año 961, llegan cables y tuberías, por lo que si se moderniza un poco un edificio no estaría nada mal veranear allí, rodeado de prados en los que aun queda ganado y a los que bajan los lobos a buscar alimento. Cerca de Porcieda pasa un arroyo, el de Quemadinas, seco cuando fui, afluente del Quiviesa y subafluente del Deva.

Al pueblecito fantasma, a pesar de estar deshabitado, no le falta ambiente, ya que por ahí pasa el Camino de Santiago del Norte o Ruta Vadiniense, que dio origen al pueblo y que en este caso llega a Potes, que está a dos kilómetros y medio en línea recta. 

Cabaña a las afueras de Porcieda.
Ya saliendo del conjunto en dirección Potes, encontraremos dos construcciones. Una de ellas es la cabaña de la imagen superior, que, junto a la ermita de las Nieves, es el inmueble mejor conservado. Al otro lado del camino está la otra construcción, a la que se le ha caído el tejado y una pared entera, está rodeada de zarzas y vegetación, le faltan todas las ventanas y puertas... Esto en Santander ya se habría derribado hace mucho tiempo.

Como a cualquier lugar abandonado, a Porcieda no le faltan sus leyendas paranormales y cosas por el estilo. Por ejemplo, en los años 60, la localidad adquirió una pasajera fama por un supuesto avistamiento OVNI por parte de unos cazadores. Otro suceso inquietante es que su último poblador se suicidó.

Si a alguien le interesa, puede ver un pequeño reportaje que hizo Comando Actualidad sobre el lugar con las propietarias de la despoblada aldea.

Cerca de Porcieda, siguiendo el camino a Potes, están las ruinas de la iglesia del monasterio franciscano de Santiago, "El Convento", cuyas primeras referencias datan del siglo XV, concretamente de 1466, aunque es bastante anterior. Lleva abandonado desde el siglo XVI, por lo que solo se pueden ver partes de los muros.

Porcieda desde el camino que va al monasterio.
En la fotografía anterior vemos lo que es el casco de Porcieda. La edificación de abajo es la cabaña nombrada; delante de ella, la construcción ruinosa. También se ve la ermita a la derecha de la foto y, sobre ella, los cables de la luz.

La parte de la ruta comprendida entre Porcieda y el monasterio de Santiago es la más dura. Hay subidas y bajadas con piedras sueltas, pero se puede hacer bien ya que solo tiene 650 metros.

Ruinas del monasterio.
En cierto punto del sendero hay una señal que indica hacia donde hay que ir para llegar a las ruinas del monasterio de Santiago. Avanzando 15 metros, nos topamos con ellas.

La iglesia gótica del monasterio presentaba una sola nave rectangular bastante estrecha con dos tramos. Tenía un ábside cuadrado con bóveda de cañón orientado hacia el este al que se entraba mediante un arco. Es por aquí por donde se accede en la actualidad. La puerta principal estaba en la pared sur y el altar en el extremo oeste, más o menos en el punto desde el que está hecha la última foto. De las dependencias de "El Convento" (dormitorio, cocina...) no queda nada, pero estaban a la derecha de la iglesia según se entra, (a la izquierda de la foto).

En el lugar hay un panel informativo, que no se puede leer por el efecto del sol sobre las letras.

Entrada siguiente: La Campanuca
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